viernes, 30 de agosto de 2013

Cocina tradicional (dentou ryouri, でんとうりょうり, 伝統料理)



 No todo en la cocina japonesa es sushi.

Por descontado tiene su propia sección en los supermercados nipones, claro está, pero es sólo una pequeña parte -salvo en determinadas zonas pesqueras, que es más propio, se come muy de vez en cuando- de un mundo lleno de posibilidades e ingredientes de lo más variopinto, que iremos desgranando en las próximas semanas.
Esta primera entrega para abrir el apetito se basa en algunos de los otros “platos típicos” de una gastronomía en alza. 

Muchos mangaku lo sabrán de ellos a la perfección, a base de ver a los héroes, antihéroes y hasta villanos (también comen) de sus mangas y animes favoritos en un restaurante en alguna ocasión. Todos aquellos que pisamos las recreativas durante los 90 -cuando estuvieron en alza- recordaran que en muchos juegos de plataformas como el mítico Snow Brothers -con programadores japoneses- daban unos premios, por aquel entonces, completamente desconocidos para nosotros y que no eran más que comida típica.

Algunos de los más destacados son:

-Onigiri: una bola de arroz con algún relleno en su interior y, aunque no siempre, una capa de alga nori de revestimiento (de acuerdo, no dista mucho del sushi, más que en la forma y algún ingrediente, pero los que vienen a continuación cambian, prometido).

 Son realmente un aperitivo -no una comida como tal-, pero son baratos

-Yakitori: Con lo de moda que está la tontería del palo en España y teniendo en cuenta que algunos de los inventos más celebres que tenemos por la patria consisten en añadir un palito a otra creación previa, esto no parece muy sorprendente. Se trata de un pincho de carne, aunque aquí no es moruno, ni mucho menos.

 El más famoso es de pollo, aunque hay variantes mil

 -Sopa miso: omnipresente en casi cualquier menú, en invierno  y en verano (para calentar el cuerpo o morir directamente por ignición espontánea). Tiene un sabor peculiar al principio, pero al cabo de 300 o 400 tazas se acaba haciendo indispensable.

-Tempura: es completamente distinta a la que encontramos en el extranjero, ya que se prepara con un pan rallado de una manera muy especial. El resultado es crujiente por fuera pero tierno por dentro, ya sean vegetales, gambas, pescado, etc.

 Similar apariencia, distinto sabor para un delicioso tentempié

 -Arroz con curri: mucha gente desconocerá el dato, pero las recetas con curri en Japón son muy populares tanto que es sólo comparable a las de arroz. No es de extrañar que si mezclamos los dos en un mismo plato, tenemos uno de los reyes de la cocina nipona. No obstante, el curri japonés no es idéntico al hindú, ni al que tenemos en las cocinas patrias, aunque no deja de ser curri y en algo se parece.

-Okonomiyaki: Una tortilla sin patata no es una tortilla para ningún español, pero en Japón es lo más normal. Lleva huevos, harina, repollo, carne. Como muchos platos, dependiendo de la región se cocina de una u otra manera.
 Congelada no es ninguna maravilla, pero sirve de muestra

-La pasta: hay un sinfín de variedades, todas ellas en forma de tallarín o espagueti pero merecen un post propio el próximo mes. Aquí el pan brilla por su ausencia pero la pasta no puede faltar en los boles de comida (más que platos) varias veces por semana. Hay restaurantes especializados en alguna de estas variedades y no preparan más que eso, con delicioso resultado, doy fe.

El tema de la semana que viene versará sobre los vegetales. Descubriremos porque los Super Saiyans son la base de toda buena alimentación -vaya cachondo, el bueno de Toriyama-. ¡Hasta septiembre!

viernes, 23 de agosto de 2013

Vivir y beber en Japón (3). Alcohol/licor (osake, おさけ, お酒)


El sake, el vino de toda la vida, la cerveza e infinidad de licores, a pelo o ya mezclados se encuentran por todas partes en Japón, con formas y colores sugerentes o con envases tan ordinarios como una garrafa de plástico.

 Son grandes y parecen de plástico aunque realmente son de cristal. No hay nada con más clase...

Una cosa es segura, independientemente de su envoltorio: es bastante caro. Especialmente para alguien procedente de España.

Sin ánimo de generalizar, pero para algunos japoneses beber alcohol puede tener una connotación completamente distinta de la que tenemos en España, donde se suele concebir como mero acompañamiento lúdico u objeto de desinhibición leve, con excepciones lamentables, claro está. 

En el moderno Cipangu que describiera Marco Polo, las jornadas laborales suelen ser más duras y las vacaciones reducidas. Por si fuera poco están sometidos a muchísimas reglas de comportamiento que nuestro carácter más desenfadado sólo puede imaginar y a duras penas. Por tanto, la presión a la que se ven sometidos les lleva, en los momentos de ocio, a beber más rápido y con menos control.  Muchos factores influyen. Por norma general tienen menos masa corporal, por lo que parece obvio que ante una ingesta similar, se emborrachen antes. Apenas comen antes de beber -algo de lo que nosotros nos solemos cuidar mucho y en abundancia bebiendo y sin beber-, y eso, de nuevo conlleva una asimilación más rápida y con efectos más devastadores. 

 No hay bar que se precie sin cervezas frías. Aquí está la de los "Marinos" de Yokohama

Como cualquiera puede suponer, no es extraño ver en algunos una transformación total más marcada que en otros lugares, ya que siendo gente tan recta hace que pensemos en ellos como en una versión asiática del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Para ponernos en situación, conviene aclarar que, salvo en privado, los japoneses no suelen demostrar sus vínculos afectivos como en Europa. Apenas se tocan y la proxemia es sagrada. Con alguna copa de más se vuelven afables, divertidos, gritones, extrovertidos en algunos casos y hasta problemáticos. Vamos, como la mayoría de cualquier otro país, pero como digo, se nota más, por aquello del contraste.
Esto no he podido probarlo por principios, aunque no dudo que  tendrá sus seguidores...

Volviendo al qué de nuevo y dejando el cómo de lado, el arroz es muy importante tanto para comer como para beber, con bebidas que proceden directamente de este habitual manjar. No resulta extraño observar cervezas hechas con arroz en lugar de cebada o trigo como materia prima y el sake es producto nacional -como un vino de arroz, con la apariencia y el aroma del licor y la graduación del vino, aunque es variable en función de la marca-.

Un producto de más o menos reciente implantación en España son los refrescos alcohólicos o los licores ya mezclados. En Japón se codean con las marcas de toda la vida y algunos parecen ser auténticos bebedizos más propios de la mazmorra de un castillo fantástico mientras que otros se asemejan más a creaciones de químicos de laboratorio. Tienen hasta pasillos enteros en los supermercados y como con los refrescos, es difícil no encontrar uno para cada día del año, si tienes estómago… e hígado.
Una muestra de estos refrescos alcohólicos que algunos devotos de "la Virgen de Guadalupe" querrían probar

La semana que viene empieza el monográfico sobre la comida, un mundo más apasionante que el de la bebida en contra de lo que pudiera parecer en un principio. Tras eso pasaremos a temas más serios, como hábitos de vida, costumbres, aficiones, arte, manga… Pero como decía Clara la de Heidi (creada aquí también, como no podía ser menos): “Todo se andará”.

viernes, 16 de agosto de 2013

Vivir y beber en Japón (2). Bebidas (nomimono, のみもの, 飲み物)



-   No hay vida suficiente para probar todas las bebidas que venden en Japón.
   
.     Tal vez suene desmesurado, pero es que hay una barbaridad y cada cadena de supermercados tiene muchas marcas diferentes.
 
Refresco de gelatina, porque tomarla normal era demasiado mainstream

    El otro día lo dejamos después de una pequeña introducción

     Refrescos (de nuevo): merecen una mención doble, dado el marcado carácter adictivo de la inmensa mayoría y… porque he encontrado alguno estos días que me ha llamado poderosamente la atención. Empezando por la Coca-Cola sabor vainilla -ni se me ha pasado por la cabeza probarla; no sé siquiera si la tienen en España, porque no soy gran experto en este tema-, hasta los refrescos de gelatina, con sus correspondientes trocitos -como si la hiciéramos casera, no nos saliera cuajada del todo y se nos ocurriera comercializarla…- Impresionante

 
Puede que esté muy rica, como decían de la cherry coke pero no es para mí

          Cafés: la cafeína tiene un lugar de honor, tanto en las máquinas como en la infinidad de cafeterías que alberga Japón. Hay de todo tipo y tamaño. En muchas ocasiones, la gente toma el café durante la comida, no después, como hacemos nosotros. Lo mismo pasa con las bebidas alcohólicas. No es extraño para ellos pedirse un ron-cola a la vez que el pescado, pero yo sigo teniendo mis reparos culinarios para esto.

Esto sí que es tomar café like a boss

-          Bebidas energéticas: las hay minúsculas y de más de medio litro, en función de la energía que necesites para un día de trabajo, o correr dos maratones consecutivas.

Con esto llegas a la luna de un salto (y como es pequeño, te regalan 140 ml más). No creo que se pueda dormir en una semana después de bebérselo

-          Alcohol: con el sake por bandera -a mí, particularmente, no me dice mucho, pero a muchos les chifla-, beber alcohol en Japón conlleva tener panoja, dinero, vamos, porque un pack de 6 latas de cerveza de 33cl, que en la piel de toro se encuentra desde menos de 3 euros (depende mucho de la calidad, claro), en Japón no te baja de los 1200 yenes, que al cambio son unas mil pesetillas de antes, o 6 euros de ahora. No queráis saber lo que cuesta esa misma cerveza en algunos bares y restaurantes. No digamos si la cerveza es importada. Hay que pagar con un riñón y empezar a filtrar el alcohol con el otro…

Por si fuera poco el sábado que viene tengo una visita a la fábrica de cerveza Kirin. Como curiosidad, aquí las cerveceras también se encargan de las demás bebidas y otros productos que nada tienen que ver (es como si San Miguel, Mahou o Keler se pusieran a vender refrescos de melocotón o qué se yo y otros…)

Pero de alcohol hablaremos otro día más detenidamente, con una broma peculiar para mis compañeros de arte.

¡Hasta la semana que viene!

sábado, 10 de agosto de 2013

Vivir y beber en Japón



Si tienes dinero y sabes meterlo en una maquinita, es imposible que mueras de sed en Japón.

 
 La maquinita en cuestión

Esa es la conclusión a la que llega cualquiera en su primer vistazo a una ciudad nipona. Las máquinas de bebida en cuestión están por doquier y no distan entre sí más de cien metros de distancia. Hay quien sostiene que se reproducen por la noche y al día siguiente surgen otras nuevas -el período de gestación es más bien corto-, bien solitarias, bien en pareja. Eso, claro, cuando no están reunidas en manada como las señoras que pasan la tarde al sol -eso sí que es igual en todas partes- en los puntos de interés como estaciones de metro o supermercados (¿no se podrán comprar las bebidas dentro? Pues sí, pero parece que no tiene la misma gracia).

Las máquinas más modernas han llegado al punto de altanería -es lo que tiene la juventud, que se atreven con todo- que reconocen al fulano que está delante y hallan los patrones de consumo del mismo, sugiriendo las opciones más demandadas. Sencillamente increíble.

A raíz de un post que recopila algunas de las más destacadas, http://www.fotonazos.es/2013/04/las-bebidas-japonesas-que-probe-durante-mi-viaje-a-japon/ me empecé a interesar por todas ellas, estando todavía en España. Ahora que he probado algunas de las que aparecen en el anterior y otras tantas nuevas -es un mundo sin fin, de veras-, puedo hablar algo más con conocimiento de causa.

Desde el agua hasta las bebidas energéticas (ponen anuncios de Red Bull en televisión  y en los bares y restaurantes no son pocos los objetos de la marca, aunque todavía no lo he visto en las tiendas, no comprendo nada), pasando por las espirituosas, las variedades son inagotables. En este post comentaré solamente las bebidas “amables” dejando las realmente adictivas para la siguiente edición.
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Algunas de las más destacadas son:

-          Aguas: con gas, sin gas, con sabores a casi todo, muchos de ellos propios de la tierra, son algo así como la evolución de las que empiezan a comercializar en España. En los restaurantes el agua suele ser gratis: es agua de "máquina", del grifo, pero pasada por purificadoras privadas.

-          Tés: la punta de lanza de los japoneses. El té se toma sin azúcar y es de buen recibo invitar a tomar el té a todo hijo de vecino, desde el té verde (un mundo en comparación con lo que pretenden vendernos a nosotros con tal nombre), hasta el Oolong tea (sí, sí como el cerdito de Dragon Ball, no en vano Puar, el amigo de Yamcha viene del té Pu-Ehr, pero para hablar de eso ya habrá tiempo otro día). Aquí es como el agua y llega a sustituirla en muchas ocasiones.

-          Refrescos: las posibilidades se multiplican con refrescos de melón y mil sabores tropicales. No es el primer sitio en el que tienen una extensa (de un par de hojas) carta de refrescos y pides una cola y te dicen que no tienen… y eso que la influencia norteamericana no es desdeñable...


Aquí no son muy creyentes así que la uva moscatel la usan en bebidas carbonatadas
 
-        Bebidas para deportistas: junto al Aquarius de toda la vida, aparecen un sinfín de bebedizos extraños, algunos con apariencia y mismos efectos que el suero de hospital -gelatinosos, dan algo de grima-, para reponer sales minerales -aquí el agua es de mineralización nula, por lo visto- y otros nutrientes, y otras, para quemar más grasa y energía mientras se hace ejercicio -estas conviene beberlas antes de empezar-.

-          Zumos: en esto también nos ganan, amigos. Aunque no son particularmente llamativos, los tienen normales y con leche, como si de Biofrutas (yo siempre los llamaré así por mucho que cambien el nombre) se tratara. 

 Zumos y tés imposibles, unos deliciosos, otros infumables...



     Por hoy suficiente, aunque sé que me estoy dejando muchas en el tintero. Prometo trabajármelo más y empezar con sesiones semanales en lugar de mensuales a partir de ahora.